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dilluns, 8 de juliol del 2013
Marmotte 2013
Por Carlos Arnal
No suelo escribir crónicas dado que solamente lo hago cuando afronto algún reto en solitario. En la Marmotte hemos sido 14 los inconscientes que nos hemos atrevido con 4 colosos de los Alpes: Luis, Roberto, Josep Maria, Juan Antonio, Xavi, Pepe, Santi, Jose Luis, Paco, JM Morera, August, Jaume, Julian y yo. Lastima de las bajas de última hora de Hector y Josep. El trabajo y la familia es lo primero.
A pesar de ello, la marcha había que hacerla de forma individual, sin dejarse influenciar por otros compañeros que te marcasen otro ritmo que no era el tuyo. Este punto creo que todos lo teníamos muy claro. Y es por eso que voy a acometer la tarea de expresar las vivencias, sufrimientos y experiencias de este 6 de julio.
La Marmotte ha sido el objetivo ciclista de este 2013. El compromiso tanto personal como con los compañeros de vivencias que nos haría compartir una experiencia y reto a superar. En mi caso por tercera vez. Pero con un objetivo añadido a terminarla: poder superar el Galibier bien, sufriendo pero con buenas sensaciones, sin sentir ese dolor de tripas como me había pasado en las dos ocasiones anteriores.
El Galibier es uno de los puertos mas increíbles que se pueden escalar en bicicleta. Sientes como te elevas por encima de otras montañas y admiras el paisaje mirando hacia abajo, viendo toda la altura que has ganado. Sentía ese sentimiento de amor/odio ante un coloso que te machaca y al que quieres doblegar…
Sábado 6 de Julio. Son más o menos las 8 de la mañana. Estamos en la línea de salida. Un accidente en la carretera que baja de Alpe ha hecho que nos separásemos. Intentamos agruparnos pero es imposible. Miles de ciclistas de todos los países de Europa nos apiñamos moviéndonos lentamente. No hace calor y decido salir con manquitos y paravientos. Estas decisiones de última hora pueden parecer una chorrada pero te pueden condicionar en el Glandon. Además, llevo los bolsillos tan a tope que no me cabe un alfiler, por lo cual…
El pelotón comienza a moverse. Ya no se camina. Montamos en la bici. Se ve el arco. Pitido del chip y…. comienza la Marmotte !!!
El primer tramo es un llano. No me lo pienso. Plato grande y comienzo a rodar a buen ritmo. La gente parece que sale tranquila. Adelanto a unos cuantos compañeros intentando aprovechar alguna rueda. Pero la peña va tranquila, por lo cual me toca ir cazando grupos a base de pedales y controlando que el pulsometro no se dispare. Me giro. Es August que me ha seguido. Rotonda y giro a la derecha. Nuevo llanito y primera rampa. Veo a Jose Luis que con su cámara me hace una foto. Se la pido y le hago una para que se lleve un recuerdo. Va a tener pocas oportunidades…
Realmente no sé cuando empieza el Glandon como tal porque al principio se suceden una serie de subidas y bajadas en las que la gente intenta buscar su hueco. El tráfico es increíble. Tienes que rodar cerca de la parte izquierda para poder adelantar y enseguida moverte un poco a la derecha para dejar paso. Las primeras sensaciones no son ni buenas ni malas. Porque el Glandon es un puerto que se pega y debido a la frondosidad del bosque no tienes noción del desnivel. Recuerdo que en un intento de subir piñón el cambio me dice que ya he puesto el 27 y que no hay nada mas que rascar, con lo cual, ajo y agua con lo que hay. En todo momento atento al pulsómetro. Mi objetivo es mantenerlo alrededor de las 140 pulsaciones. Hay momentos en los que no queda más remedio que apretar para esquivar a alguien o adelantar a algún gilipollas que va de charreta pegado a la izquierda con el colega al lado. La subida del Glandon es estresante y es imprescindible estar atento a todo el que te rodea. Me adelanta Pepe. Que pasa tío ¡!! Este es tu terreno, eh??? Igual que ha llegado lo pierdo de vista en la maraña de cascos y maillots….
Llegamos al pueblecito final de la primera parte, momento en el cual hay que aprovechar para comer algo. Mano al bolsillo y me liquido el plátano. En pleno ágape me adelanta Roberto. El tío va tan enfocado que ni me había visto. Grito de saludo y lo pierdo de vista en plena bajada. Porque yo voy tranquilo tragando a marchas forzadas antes de afrontar la rampa que se que hay después.
Y llega la rampa. Yo preparado con plato pequeño y el 27. Pero la gente es el colmo. El de delante no puede cambiar. Lo esquivo. Gente con pie a tierra. Gente que consigue subir piñones en un intento desesperado…
Tramo complicado superado. Se abre algún hueco y a ritmo comienzo a subir adelantando bastante hasta que me siento y poco a poco hasta que suavice. Un francés se me pone al lado y me dice algo que no entiendo. Le respondo que sí, que es duro. Después repito mentalmente su frase y joder, me decía que con manquitos y el paravientos iba a pasar calor. Que el sommet estaba a dix kilometres. Me paro. Meadita y fuera paravientos. Donde lo guardo ??? No queda otra. Debajo del maillot. Los bolsillos están a reventar.
Porque había salido con 3 bocadillos, si, eran 3 bocadillos, 3 geles, y algo así como 10 barritas, un revigorizante y el plátano ya caído.
Vuelvo al tute. Ya estamos a la altura del pantano. Se supera. El terreno suaviza y es la mía. Aprieto y a adelantar a gente y mas gente. Me estaré pasando??? El pulsometro me dice que no.
Ultimas rampas, alfombra, pitido de chip y Glandon coronado ¡!!
Vaya caos. Pie a tierra. No se puede pasar del gentío. No quiero comida pero si agua. Veo un barreño en el cual la gente mete el bidón. Lo sumerge, y ya está lleno. Sistema inusual pero los ciclistas parece que nos lo bebemos todo. Hago lo mismo rogando que ninguno de los que me hayan precedido no haya pinchado y haya aprovechado para lavarse las manos…
Me trisco sin prisa el primero de los bocatas. El tiempo no cuenta y me lo puedo tomar con calma. Traguito, barrita de postre y para abajo. El paisaje del Glandon por este lado es espectacular. Las curvas cerradas y muy peligrosas. La organización ha hecho bien en no cronometrar este tramo para evitar accidentes. Pese a ello dos accidentados en mitad de la bajada siendo evacuados con ambulancia. Antes de pisar de nuevo la alfombra paro en una fuente para tirar el agua del bidón procedente del cubo y llenarlo con otra que de más garantías.
Pasamos la alfombra y…. de nuevo al tajo!!! Hay que buscar grupo en este tramo llano pero como siempre la gente remolonea. Después de muchos tira y afloja nos juntamos 3. Veo que uno de ellos comienza a tirar con la esperanza de pillar a un grupo que se ve al fondo. El segundo le da algún relevo. Yo me hago el loco hasta que les paso y les hago señales que a rueda. Comienzo a apretar. Se descuelgan. Los espero. No se quiénes son estos dos, pero después que me han llevado algún trozo no está bien que me vaya a la francesa. Cogen rueda y los acerco al grupo. Adelanto posiciones y me encuentro con Josep Maria y Xavi. Me habran adelantado en el Glandon o quizás cuando pare en la fuente. Es tal el gentío que es imposible controlar quien va delante y quien detrás. Continuamos en pelotón de charreta y muy tranquilos. Josep Maria decide parar en el avituallamieto líquido antes de empezar Telegraph. Xavi y yo subimos juntos. Los dos sabemos que cada uno a su ritmo. Ahora le paso. Ahora me pasa. Pero ninguno se condiciona por el otro. En una curva vemos un maillot del SCCC. Juan Antonio !!!! Aprieto un poco y me pongo a su altura. Un poco de charreta. Al poco nos pilla Xavi y subimos juntos. Por el ritmo los 3 vamos reservando. Aunque el esfuerzo continuo nos estará minando las piernas poco a poco…
Coronamos. Telegraph al zurrón !!!. Avituallamiento liquido. Unos grifos en los cuales tienes que ganarte el puesto a empujones y meter el bidón debajo del chorro a base de morro y fuerza porque no hay otra.
Me trisco el segundo bocata. Ya he hecho hueco en el bolsillo para el paravientos y los manguitos. De nuevo a la flaca y a continuar. Llego al avituallamiento de Valloire. Paro a coger mas agua porque quiero subir Galibier con los dos bidones llenos. Me da igual el posible peso de más. Lo que no quiero es pasar sed y mas haciendo como hace bastante calor. Ya de paso hecho mano a algunas gominolas y un par de higos.
Y comienza mi verdadero reto. Monssieur Galibier. La montaña que me había hecho sufrir tanto en mis dos anteriores participaciones. La subida a la cual le tenía ganas de verdad. En si no es un puerto especialmente duro. Igual los hay con más desnivel o con pendiente media mas dura. La verdadera dureza de este coloso es la acumulación que llevas y que te pone en la cuerda floja.
En los primeros tramos la sensación es buena. Pulsometro a 137 y no me quedo rezagado como en 2012. No adelanto a muchos pero tampoco me pasan muchos. Siempre es una referencia. Ya veo al fondo el bar. Y a la derecha el primer rampote. Allí empieza el verdadero Galibier.
Aparece JM Morera. Nos saludamos, breve cambio de impresiones. En el último momento decido parar a por agua y me meto un gel.
Vamos para arriba!!!!!
Comienzo controlando. Pues parece que el estomago bien. Contemplo el paisaje y como allí al fondo la eterna fila de ciclistas se va haciendo más y más pequeña. Y tomo la decisión. Vale de regular. Aprieto por primera vez en toda la marcha y subo el pulsometro hasta las 150. Y parece que haya cogido la moto. Comienzo a adelantar y adelantar. De pie, sentado. Ocupo la parte izquierda con un ritmo muy muy bueno. A lo lejos veo un maillot del SCCC. Es Xavi. Llego a su altura. Estoy jodido !!! Me dice. Vamos !!!
Sigo para arriba.
Unos metros mas adelante veo a Juan Antonio. Lo alcanzo y lo rebaso. Curva a la derecha, cambio de valle y se contempla el túnel con el final de la subida. Vaya tela lo que falta !!! Pero no aflojo el ritmo.
Continúo fuerte y la sensación es buena. Veo otro maillot conocido. Santi. Sube clavado y con mala cara. Solo falta un kilometro !!! Pero que último kilometro. Este ya me cuesta más, pero apretando los dientes corono.
No entro en el avituallamiento. Llevo agua. Me como mi tercer bocata y para abajo!!!! Sin manguitos y sin paravientos porque hace calor. En ese momento estoy eufórico. Había doblegado al Galibier como yo sabía que podía hacerlo. Pero bueno, todavía quedaba una tachuela llamada Alpe D’Huez con 21 curvas, 14 km y 1.200m de desnivel. Bajo bastante tranquilo. El firme es un poco irregular y no quiero tomar ningún riesgo más del necesario. Incluso me paro para comer una barrita de postre y descansar uno de los pies en el cual tengo molestias.
Una vez superadas las primeras rampas la carretera pica hacia abajo continuamente. Se forman grupos y volamos. Los túneles este año están iluminados. Menos mal. Vaya peligro suponía entrar en ellos y como bien decía Julián, pensando en “que sea lo que Dios quiera!!!” Llegamos al Lac du Chambon. Queda una tachuelilla que hace romper el ritmo. Continuo a plato y del grupo solo me sigue uno. Me da un relevo pero lo pierdo. El chaval va a saco bajando y no estoy por la labor. Ultimo esfuerzo en llano y llegada a Bourg d’Oisans. Hace calor y para en el avituallamiento. Hay pepsi !!! Tomo un bocata de queso, unas gominolas, medio plátano, lleno bidones y….. Comienza el Alpe !!! Sé que la primera y segunda rampa son las más duras. Hay que coger ritmo, mirar al suelo y no comerse el coco con lo que todavía falta. El pulsometro marca por encima de 140. Significa que estoy bien. No estoy apajarado. Aunque hace mucha calor y noto que sudo demasiado. Ya se empiezan a ver ciclistas andando, estirados, incluso uno tumbado totalmente boca abajo y con la mejilla en el asfalto. Más parecía un cadáver que un desfallecido. Pese a que estoy bien me veo atrancado. No cojo ritmo. Me pongo en pie y me siento en un continuo. Hace calor. En la curva 9 paro para beber y echarme agua. Ya habré superado más de la mitad, no ??? Porque las curvas se cuentan al revés. 9 son las que quedan. Arranco y miro la piñonera. Coño, si me falta un piñón. Algo le había pasado al cambio. Esta duro y al final consigo ese clack y entra el 27. Me cago en la mar. Me he subido más de la mitad del Alpe con el 40*24. Y noto como voy más ligero. Aumento la cadencia y siento un alivio. Hasta ese momento no adelantaba más que lo que me adelantaban. A partir de ahí parece que resucito. Hay que echar el resto !!! Avituallamiento liquido. Me dan agua sobre la marcha. Se acerca un fulano con una botella en la mano con gestos de si quiero que me moje. Pues si !!! El tío me vacía media botella de agua completamente congelada. Casi me da un soponcio !!! La madre que lo parió ¡!!!! A quien se le ocurre !!! Joder, el agua me ha quitado el calor pero el golpe térmico casi me dobla. Tanto que se me jode mi buen ritmo. Y paso del calor al frio. Pero ya queda poco. Veo las casas. Ultimas curvas duras. Algunos animando. Y claro, con lo poco que queda ya, no hay que tirar la toalla. Última recta….. Arco…. Pitido….. Conseguida mi tercera Marmotte ¡!!!
Pero no me encuentro bien. Tengo frio… No puedo beber la isotónica que te dan a la llegada. No veo a nadie. Decido ir al apartamento. Sé que Pepe y Roberto habrán llegado, pero y Luis ???
Que ha sido de Luis ??? Nadie lo ha visto.
Me encuentro con Roberto. Esta cambiadito y duchadito. Intercambiamos comentarios. Me dice que cree que Luis ha llegado detrás de él y antes que Pepe pero no está seguro. Joder pienso, si tú hace media hora que has llegado o más, este Luis ha ido como una moto. Llego al apartamento y cual es mi sorpresa que me lo encuentro en la puerta, de paisano, duchado y afeitado !!! No me lo puedo creer !!! Es Luis de verdad o un fantasma ??? Me dice que hace más de veinte minutos que ha llegado. Pero vamos a ver…. El domingo pasado te estabas arrastrando en la subida a Moia y ahora llegas 20 minutos antes que yo, sintiendo yo buenas sensaciones todo el día ??? no puede ser !!!
Lo dejo porque no me encuentro bien. Tengo frio y solo pienso en una ducha caliente. Me estoy un buen rato bajo el chorro y eso me hace recuperar. Vamos, que lo que no me han jodido los 4 puertos casi lo consigue el anormal ese echando agua helada a la peña. Ya cambiadito vuelvo a la línea de llegada donde me trisco mi menú. Como sigo sin ver a nadie, cojo el menú de Josep, gracias, y me voy a la habitación todavía intentado averiguar como lo había hecho Luis. Al final y por la noche se resuelve el misterio. Como tenía dorsal de color, salió en otra cola y mas o menos unos 20 minutos antes. Seguramente que Roberto lo adelantó en algún avituallamiento. Porque al final y después de haber llegado antes resulta que tardó unos dos minutos mas que yo. Lo siento Luis. Es lo que hay.
Por la noche cena todos juntos comentando las vicisitudes del día. La verdad que para todos ha sido especialmente dura. Pero de los 14 que acometimos el reto solo 2 no pudieron superar el Alpe. La Marmotte es dura. Muy dura. Cuando se corre en el Tour es la etapa reina. La que marca diferencias y la que muchas veces decide el ganador. Nosotros hemos conseguido superar este reto. Algunos por segunda o tercera vez. No creo que vuelva al menos en los próximos años. No porque no me guste sino porque existen otras rutas, otros lugares y otras cumbres que superar. Pero sin duda creo que todos debemos estar muy orgullosos de lo que hemos conseguido. Superar en un mismo día 4 puertos míticos de los Alpes no está al alcance de todo el mundo.
Felicidades a todos !!!!
dijous, 4 de juliol del 2013
Quebrantahuesos 2013
Per Martin Taylor
Mi primer Quebrantahuesos 2013.Todo empezó el viernes cuando tenía que salir del trabajo más pronto. El viernes tuvimos la fiesta final del curso que para mi es pasar por la escuela saludando a los padres y vender 'cakes and coffee'. Después siempre tenemos una comida o bien dicho mariscada/paella. Bueno, salí más pronto y llegé a casa para hacer los últimos preparativos. El trayecto no está mal pero tenía una inconveniencia bastante grande: desde hace unas semanas no nos funcionan las altavoces en el coche.
Llegada a Sabiñanago. Bien pero cuanta gente, había estado una vez allí , concretamente 2011 con un amigo cuando hicimos una ruta de Terrasa a San Sebastián. Después me toco ir hasta Fiscal. En Googlemaps ponía que no se podía pasar por un túnel de Sabiñanago hasta Fiscal pero hace 2 años lo hicimos en bici cuando la carretera aún no estaba acabado. Eran las 8 de la noche, cansado de pasar una semana de colonias con los niños tenía ganas de llegar, cenar y a dormir. Pues cogí un camino por Biescas y tardé una hora.
El día de la prueba. Despertador 5.10 para tener tiempo de desayunar y coger túnel que te lleva a Sabiñanago en 20 minutos. Empieza el estrés con el desayuno, 15 machos nerviosos de ingerir una gran cantidad de carbohidratos. Llego bien a Sabiñanago y toca esperar con fresquito. Había dejado el paravientos en coche.
Empieza la prueba, pero cuanta gente. Siempre recuerdo lo que me dijo Jaume una vez: en cada 100 personas hay un psicópata, entonces en una prueba de 10,000..............vigilando y pasando por la Nacional llegamos al principio de Somport. Pero si que iba lento subiendo, a 7-8 en rampas que tampoco son muy inclinados.Solo a llegar arriba me doy cuenta que he cambiado el cuentakilómetros a millas.Siendo un buen inglés tendría que sentirme cómodo con ese sistema, pero no.Somport.Iba subiendo sin tener claro hasta donde. De repente oigo mucha gente y se acabado.Toco bajar, mucho frio en la bajada y llano hasta Marie Blanc.JA había dicho que es muy bonito y la verdad es que si. Las rampas que tiene son duras pero vas manteniendo el ritmo. 2 down and 1.5 to go.
Al empezar Portalet pensaba que los 27 km me iban a costar pero mientras iba marcando los km (cosa que me gusta de los puertos franceses) me sentía bien. Iba sumando hasta llegar al habituallamiento cuando sólo faltaban 8-9km para coronar. A seguir. No sé porqué pero a subir y sufrir busco apoyo de gente cercana que ha muerto. A las 24 años murió uno de mi mejores amigos, de cáncer. Pensé mucho en el y le pidé ayuda. La verdad es que haber bajado por donde he subido, hace 2 años, pensaba que sería más duro. Sabía que me quedaba el Hoz de Jaca pero poca cosa más . Y el Hoz de Jaca. 3km pero bien jodidos. Después bonita bajada y ala hacia Sabiñanago. Creo que era la parte más dura, 25km en grupo con repechones. Llegue bien y contento. Ahora a descansar y pensar en retos del año que viene...... Eso si, con ganas de hacer las especiales del club que han sido una caña!
Mi primer Quebrantahuesos 2013.Todo empezó el viernes cuando tenía que salir del trabajo más pronto. El viernes tuvimos la fiesta final del curso que para mi es pasar por la escuela saludando a los padres y vender 'cakes and coffee'. Después siempre tenemos una comida o bien dicho mariscada/paella. Bueno, salí más pronto y llegé a casa para hacer los últimos preparativos. El trayecto no está mal pero tenía una inconveniencia bastante grande: desde hace unas semanas no nos funcionan las altavoces en el coche.
Llegada a Sabiñanago. Bien pero cuanta gente, había estado una vez allí , concretamente 2011 con un amigo cuando hicimos una ruta de Terrasa a San Sebastián. Después me toco ir hasta Fiscal. En Googlemaps ponía que no se podía pasar por un túnel de Sabiñanago hasta Fiscal pero hace 2 años lo hicimos en bici cuando la carretera aún no estaba acabado. Eran las 8 de la noche, cansado de pasar una semana de colonias con los niños tenía ganas de llegar, cenar y a dormir. Pues cogí un camino por Biescas y tardé una hora.
El día de la prueba. Despertador 5.10 para tener tiempo de desayunar y coger túnel que te lleva a Sabiñanago en 20 minutos. Empieza el estrés con el desayuno, 15 machos nerviosos de ingerir una gran cantidad de carbohidratos. Llego bien a Sabiñanago y toca esperar con fresquito. Había dejado el paravientos en coche.
Empieza la prueba, pero cuanta gente. Siempre recuerdo lo que me dijo Jaume una vez: en cada 100 personas hay un psicópata, entonces en una prueba de 10,000..............vigilando y pasando por la Nacional llegamos al principio de Somport. Pero si que iba lento subiendo, a 7-8 en rampas que tampoco son muy inclinados.Solo a llegar arriba me doy cuenta que he cambiado el cuentakilómetros a millas.Siendo un buen inglés tendría que sentirme cómodo con ese sistema, pero no.Somport.Iba subiendo sin tener claro hasta donde. De repente oigo mucha gente y se acabado.Toco bajar, mucho frio en la bajada y llano hasta Marie Blanc.JA había dicho que es muy bonito y la verdad es que si. Las rampas que tiene son duras pero vas manteniendo el ritmo. 2 down and 1.5 to go.
Al empezar Portalet pensaba que los 27 km me iban a costar pero mientras iba marcando los km (cosa que me gusta de los puertos franceses) me sentía bien. Iba sumando hasta llegar al habituallamiento cuando sólo faltaban 8-9km para coronar. A seguir. No sé porqué pero a subir y sufrir busco apoyo de gente cercana que ha muerto. A las 24 años murió uno de mi mejores amigos, de cáncer. Pensé mucho en el y le pidé ayuda. La verdad es que haber bajado por donde he subido, hace 2 años, pensaba que sería más duro. Sabía que me quedaba el Hoz de Jaca pero poca cosa más . Y el Hoz de Jaca. 3km pero bien jodidos. Después bonita bajada y ala hacia Sabiñanago. Creo que era la parte más dura, 25km en grupo con repechones. Llegue bien y contento. Ahora a descansar y pensar en retos del año que viene...... Eso si, con ganas de hacer las especiales del club que han sido una caña!
dimecres, 15 de maig del 2013
Gaudir del ciclisme, gaudir dels companys. La meva segona especial
Son las 15:20 del dissabte 11 de maig. Fa més de 20 minuts que estic esperant al Luis Castro. Ja se sap. Son las coses del ciclisme. Cal esperar als companys endarrerits. Us dirà que fue por averia mecánica, que si no de que, que yo nunca le podré sacar tiempo, que si yo soy muy malo, que si el es gallego y yo no … però la realitat es la realitat. El vaig esperar més de 20 minuts i per acabar el vaig haver d’empènyer, juntament amb en Ledesma perquè pogués acabar l’etapa. I QUINA ETAPA!!!
A les 8:00 arribo al lloc de sortida. Tothom prenent cafè al bar del costat. Ningú preparat per anar en bici. Només entrar al bar ja s’olora un ambient extraordinari. Saludo al Jesús Mazo, al que feia dies que no veia: “Toma un gel para que te de energía”, em diu com a salutació. Em farà falta, penso. També hi es l’Arnau Martin, que ve amb nosaltres per primera vegada. La resta, som en J.A. Ledesma, Josep M. Aixalà, Jaume Janer, Martin Taylor, Francesc Martinez, Xavi Garcia, Luis castro, Carlos Arnal, Julian Ramos, Hector Jala, José Luis Martinez i jo. Finalment dons 14 corredors.

Amb molta mandra, tots es van preparant per començar a pedalar. Busco el casc. Me’l he deixat. Això em preocupa. Em sento despullat. La veritat es que no se anar sense ell. S’ha convertit en una peça més de la indumentària ciclista. Aniré patint tota l’estona fins arribar a Camprodon. Em poso la gorra del sponsor que la porto al cotxe. Finalment a las 8:35 ens fem la foto de rigor i a las 8:40 aproximadament comencem a pedalar. Massa tard, penso. Però be, com que només vull fer la primera part de la sortida, ja em va be.
El dia es clar. El verd de La Garrotxa esta en tot el seu esplendor, després de las plujós d’aquests dies. Comencem per la antiga carretera de Besalú a Castellfollit de la Roca. Ni un cotxe. Una tranquil·litat absoluta. La carretera pica cap a munt des de el primer moment, si be te petites baixades, per creuar l’autovia. En arribar a Castellfollit trenquem a la dreta, per anar cap a Beget, Comença a partir d’aquí i fins arribar a Camprodon, uns seguit de tres ports de muntanya, que ens duran per unes valls tranquil·les i solitàries, que semblen totalment allunyades del mon. Algunes masies molt ben conservades, i una vegetació verda i brillant, que amb el sol que vàrem gaudir en la primera part de la sortida convertia tot el paisatge en un quadre d’una bellesa espectacular. Després del primer port, el sol es va començar a apagar. Vaig tindre que posar-me el paravents degut al fred que tenia baixant. A Beget, re agrupament. El ritme va ser tranquil durant tota l’etapa, però tot i això vaig arribar l’últim. El Luis, va aprofitar per recordar-me tan bon punt em va veure: “hombre Badía, menos mal que has llegado. Llevamos tiempo esperando y tenemos frio”. Aprofito per menjar una mica i tornem a pedalar. Surto el primer amb en Josep M. però als 500 metres ja m’havien passat quasi tots els companys. Continuo amb la companyia d’en Francesc i d’en José Luis. Pugem la mar de be, anem xerrant, mentre en José Luis aprofita per fer-nos fotos. Així anirem fent fins arribar a la carretera de Camprodon a Prats de Molló, on ens esperant alguns dels companys.

Arribem a Camprodon, i anem cap al restaurant. Aprofito per anar a comprar un casc. En Luis i en Jesús han marxat per arreglar la cadena i penso que els trobaré a la botiga. Però no hi son. Al restaurant quan arribo tampoc. Em trec els guants i trobo a faltar l’anell de matrimoni. “Cachislamar”. Començo a preocupar-me mentre els demes se’n en foten de mi. Al cap d’una estona el Luis i el Jesús arriben d’un altre botiga que hi havia al poble. Deixen la bici aparcada davant del restaurant. Un home las esta mirant: “Están atadas”, sento que diuen. Després d’un bon esmorzar, més d’una hora, sortim per fer la segona part de la primera part del recorregut. El Luis troba a faltar el compte kilòmetres. Li han pres. Realment, molt miserable qui haguí estat.
Comencem a pedalar a tota velocitat. El camí fa baixada fins Sant Pau de Seguries. Rotonda a l’entrada del poble i a l’esquerra. Cap amunt. Ens endinsem en la Vall de Bac. Preciosa també. El sol torna a sortir tímidament. La carretera si be te trams de pujada, molt curts, es principalment una llarga baixada que ens dura fins Castellfollit. Només començar, en Luis sembla que te problemes amb la cadena. Es para un moment, i en Xavi Garcia es queda amb ell. Jo continuo amb en Francesc, mentre que la resta ens ha avançant un xic en aquesta pujada, potser la mes llarga i dura d’aquesta segona part.

Anem baixant fins la cruïlla amb la carretera que porta a Oix, per on em passat al mati. Allà ens trobem uns quants. El Luis no be, i els que volen fer tota la sortida s’en van per no acabar massa tard. Ens quedem en Ledesma i jo. Al cap d’una estona el Ledesma marxa a buscar al Luis. Jo aprofito per enviar un wa a casa i dir que he perdut l’anell i preguntar si l’han vist per casualitat. Al cap d’una estona arribant amb en Luis sense sabatilles. Se las havia tret per pujar caminant els desnivells.
Comencem a pedalar. El Luis sense sabatilles, i agafat del braç d’en Ledesma a las pujades. Aprofito per fer conya: “Luis, asi claro que llegaras antes a Alpe d’Huez”. Truco al Jaume perquè ens vingui a buscar per la carretera antiga. Al cap d’una estona veiem en Josep M. amb el seu cotxe. Nosaltres continuem i cap a las 16 arribem a la sortida.
Mentre em trec las sabates un wa de la meva dona em diu que l’anell estava a la cuina. No se que hi feia, però millor. Una bona sortida amb un bon final.
Fotos del Jose Luis en aquest enllaç
dijous, 9 de maig del 2013
¿Brevet 300 nocturna?: real como la vida misma
Per Joaquim Ritort
Este fin de semana he hecho algo nuevo: Brevet 300, pero nocturna.
Algo raro debería tener, ya que no se unió nadie ni del Sant Cugat CC pero tampoco del club de Triatlon (tienen mucho peligro). Esto fue muy sospechoso. Mas sospechoso todavía cuando 3 dias antes solo habia 25 inscritos.
Pero la salida me hacia mucha ilusión, especialmente porque no había pedaleado nunca toda la noche.
Si os interesa de que va esto, seguid leyendo, pero disculpad la longitud, ya que me he ido animando solo. Igual a alguno os interesa conocer mejor las Brevets .
Para los que no sepais de que va, diría que se trata de ciclismo de ruta ‘alternativo’. No son competitivas, y lo que se trata es disfrutar la marcha. Algo parecido a una excursión montañera.
La Meca de las Brevets es la Paris-Brest 1.200km. Para cualificar hay que hacer 200, 300, 400, 600km…
Cuando llego a recoger documentación, pregunto a la organizacion: ¿Ya os sale a cuenta organizar una salida sólo para 25 inscritos? (Al final fuimos 40). Me contestan: Pues son esta nos gusta mucho porque es donde participan los randonneurs auténticos.
Vaya, vaya, resulta que ahora voy a ser autentico. Pues será que si porque lo disfrute mucho. Pregunto:
- ¿Habrá briefing? No. ¿Qué quieres saber?
- ¿Avituallamientos? No.
- ¿Ruta señalizada? No (nos dan una pagina con la ruta).
- ¿Cómo son los 3 controles? Buscas una gasolinera o bar y que te pongan un sello en la tarjeta.
Nos dan un número de teléfono por si hay algún problema.
Preparando el material advierto: todos llevan algún tipo de portaequipajes (menos yo). Todos van con mucho material reflectante. Muy buenas equipaciones de luz (dinamos). Mucha ropa de abrigo.
Luego descubro que el que menos, ‘habla latín’. Quien mas quien menos ha hecho la Paris-Brest, la Madrid-Gijón-Madrid, Londres-Edimburgo-Londres, y como no la Bcn-Perpignan-Bcn (600km).
Dan la salida y se montan grupos de 5-7 personas que vamos encontrando todo el tiempo. Todos paramos en los controles, y cae bocata, pastas, café. Sin prisa (pero sin pausa).
Como he venido solo, y tocara pasar la noche, digo, tengo de encontrar un grupo que me vaya bien. Decido unirme a un chico que lleva un ritmo similar. Fue un acierto. Resulto ser una gran compañía y megamaster de las Brevets.
Sensaciones: hasta primer control, 19hrs, Disneylandia: 70km y 2000 subida, pero muy chulo. Buen ritmo. Luego, comienza a anochecer y a las 22 paramos a ‘cenar’, abrigarnos bien y cambiar a ‘chip’ nocturno.
Llegamos al segundo control, km 150. La gente alucina en el pueblecito (y quien no!!). Yo todavía ando cuerdo. Son las 24.00hrs. Seguimos y todo muy bien.
Las próximas horas se pedalea bien entre los diversos grupos. El silencio de la noche y la iluminación de la bici son un escenario curioso. Varias ‘tachuelas’ en ruta hacen imposible tener sueño. El ritmo no tiene nada que ver con una salida normal: se va rapidillo, pero no mas que eso. El cuerpo no sube de pulsaciones.
En el km 220 empiezo a ir justo. Además las barritas no me entran ni por esas, y me acuerdo del magnifico bocata de tortilla y unos Donetes que me tome antes. Mi colega me da envidia porque se ha traido 7 bocatas!!
3er Control, 4.30: al lado de un puticlub. Es tan tarde que ya ha apagado las luces de neón. En un bar cercano, mi compañero se siente hecho polvo y me dice que tiene mucho sueño. Me dice que va a dormirse en un rincón del bar. No hay problema. Me siento bien y no hay prisa. La gente que entra en el bar alucina (yo también). Decido despertarlo en 20 min. La parada se convierte en algo mas de una hora, incluido bocata de pollo con mayonesa.
Ya vemos que amanecerá pronto. Guai. Despunta el día: luz muy chula y festival de pájaros abrumador. Andamos jodidos, pero contentos. Los 30km finales son de bajada y se disfruta mucho.
Podéis ver la ruta en:
http://www.pcbonavista.com/etiquetes/brevets
Al final han caído 300km, 3700m subida, salida 16.00 y llegada 8.30hrs.
dijous, 18 d’abril del 2013
Sortida Especial Montblanc
Per Josep Mª
Quan a l’inici d’aquest any vam començar a donar forma al que seria el nostre nou club, Sant Cugat Club Ciclista 2013, una de les primeres coses de les que vam parlar va ser de fer una sortida especial mensual, a una hora de cotxe, per a conèixer noves contrades i noves carreteres, ja que el que disposem a l’abast des de Sant Cugat ja ho tenim una mica avorrit. I a més a més també ens servirien per a preparar el nostre gran objectiu de la temporada: La Marmotte. El Carlos va dir: “¿Josep Mª por qué no preparas alguna cosa por Montblanc, tú que conoces la zona?”, i de seguida vaig pensar que havia de muntar una ruta per les muntanyes de Prades i el Montsant. Carreteres tranquil·les, bon asfalt (generalment), poc trànsit i bonics paisatges. El recorregut havia d’incloure els colls de Prades i de la Mussara que si bé no són grans ports, sumats a la resta de la ruta -és un continu trencacames- farien una sortida prou dura i amb prou desnivell. Quan els hi vaig comentar als amics de Montblanc, es van mostrar entusiasmats amb la idea i disposats a col·laborar en el que calgués. I a fe que ho van fer, com després hem pogut comprovar.
Per Setmana Santa vaig estar a Montblanc i en Josep Mª Morera i en Jaume Segovia, jefes del Club Ciclista Montblanc em van dir que, possiblement, podríem aconseguir que l’ajuntament ens cedís els vestidors del pavelló del Casal per a que ens poguéssim dutxar a l’acabar la sortida. Collonut!
A mida que es va aproximant el dia ens hi anem sumant més ciclistes. Sembla que, entre els santcugatencs i els montblanquins serem més de vint! I aleshores arriba una mala notícia el Xavi Ballestar ha patit una caiguda i no podrà venir a la sortida. Per sort no ha estat res greu, uns dies de repòs i llestos.
Les previsions del temps prometen un dia totalment assolellat i amb bona temperatura. El dia abans el Jaume Janer em truca i em pregunta què em posaré, està preocupat per no passar fred. Jo li dic: “Tranquil. Diuen que ha de fer una mica de fresca a primera hora, uns 10-11⁰C, però després, calor. Jo aniré de curt amb maneguins i, com a molt, agafaré una armilla fina”.
Arriba el dia. 6,15 h, tots puntuals a la gasolinera. Enfilem l’autopista a les 6,30, arribarem amb temps de sobra. Durant el viatge anem controlant la temperatura. 9⁰ a Martorell. 10⁰ a Vilafranca. 8⁰ al Pla de Santa Maria... I arribem a Montblanc... 3,5⁰!! La inversió tèrmica ens ha jugat una mala passada. El Jaume es caga en tot perquè m’ha fet cas i va d’estiu. No patiu, passarem fred fins a Poblet. Allà la temperatura canviarà.
Fem la foto de grup i sortim tranquils. Una mica abans d’arribar al trencall de l’Espluga incremento el ritme, a veure si entro en calor! A més, en aquest punt és on vaig tenir l’accident l’estiu passat i prefereixo passar-hi de pressa. Arribant a l’Espluga encalcem a companys de Montblanc que fan la seva sortida habitual: esmorzar a Prades i iniciem una animada conversa recordant vivències d’aquest darrer estiu.
El coll de Prades és agraït. Llarg però suau. Penso en el meu amic Joan Cortés “El Comandante”, 75 anys, que aquest hivern ha hagut de reduir dràsticament la bici per problemes cardíacs. Fins fa poc, ha sigut tan combatiu que, si ell volia, era difícil seguir-lo. Penso en les moltes vegades que hem fet junts aquest port. Ell és el principal culpable d’haver-me introduït aquest verí a la sang que és el ciclisme de carretera.
Pugem tranquils i quan falten uns cinc quilòmetres per coronar el Carlos s’enfada i ataca. El Juan Antonio i el Santi responen. El Benjamí segueix. I al final, ens arrosseguen a tots. A partir d’aleshores, i fins coronar, ritme molt viu; pulsacions en zona 5. Descens fins a Prades on esperem els endarrerits. Un cop hi som tots, seguim baixant, amb algun repetjó intercalat, fins a Cornudella de Montsant. Des d’aquí nova pujadeta fins a Morera de Montsant on iniciem un fort descens, amb la carretera en força mal estat (interessant fer-la al revés, algun dia), fins Escaladei. Aquí, a la Llesqueria La Plaça, ja ens tenen la taula parada. La intenció inicial era fer un esmorzar ràpid però entre la gana, el solet i bona temperatura i l’animada conversa, ens hi estem més d’una hora.
Després de tanta estona aturats i amb l’estómac ple, les cames pesen, però seguim a bon ritme. El Martin em comenta que no s’imaginava que aquestes comarques tinguessin tanta vegetació i tan verda, que sembla el Pirineu. Passem per Poboleda i anem baixant lleugerament fins arribar al creuament de Les Ventes on girem a la dreta i comencem el collet d’Alforja. Llavors ens n’adonem que hem perdut algunes unitats i disminuïm la velocitat per a que ens agafin. Però noi! No hi ha manera! No se sap com, però la gent es comença a animar i... com a llebres cap amunt. Es que veuen una pujada i no se’n saben estar. Abans de començar el descens cap a Alforja se’ns fica un autocar pel mig i hem de fer tota la baixada al seu darrera. Llàstima perquè és una baixada ràpida i bonica. Aquí el Jaume Segovia i el Ricard es desviaran per anar directament a Montblanc, tenen compromisos i no poden arribar tard. Passem per Alforja i trenquem a l’esquerra cap a Vilaplana i allà, girem de nou a l’esquerra i iniciem el coll de la Mussara, la principal dificultat del dia. Des de baix i dalt de tot de la carena es veuen unes antenes i em pregunten: “suposo que no hem d’arribar allà. No?”. Jo, la veritat és que no n’estic segur. L’única vegada que he pujat la Mussara va ser un dia amb una boira que no s’hi veia a deu metres. Però els hi dic que no i així estan contents. Més tard vam comprovar que a les antenes s’hi arriba. He, he, he. L’escalada se’m fa molt més dura del que recordava, segurament perquè estic en molt pitjor forma que en aquell moment, però gaudeixo molt de les vistes que es van observant a mida que vas guanyant altura. Tota la plana del Camp de Tarragona i la costa i el mar als nostres peus.
Enfilem cap a La Febró on tenim previst aturar-nos a carregar aigua. El Benjamí ens indica una font als afores del poble on raja un bon broll d’aigua bona i fresca. D’aquí a Capafonts tot pujada, no gaire dura, però les cames ja comencen a queixar-se. El Jordi (Txacó) es desviarà directament cap a Prades; ha d’anar a un casament! Ara recordo que, esmorzant, ens ha ensenyat una foto en el mòbil del dia del seu casament quan el van fer pedalar en un corró. Colossal!
A partir d’ara tot és una successió de baixades fortes i repetjons força durs. Vaig al davant i a l’arribar a Farena, en plena rampa de pujada, creuament no indicat. Dreta o esquerra?. No ho recordo, sort que el Josep Mª, pel darrera, crida: esquerra!
De Farena fins a La Riba, una de les carreteres que més m’agraden. Revirada. Asfalt perfecte. Baixem ràpidament per una vall excavada pel riu Brugent d’aigües netes i cristal·lines, flanquejats per un arbrat verd i espès. La Riba és un poble que viu, primordialment, de la indústria paperera, activa des del segle XVIII fins avui. A la sortida del poble, creuament. Els cartells indiquen Montblanc a la dreta i els sancugatencs... cap a la dreta! Noooo! És a l’esquerra, direcció Vilaverd, que si no ens fotem a la carretera general amb un trànsit de camions que no respecten res.
I encara ens queda una sorpresa. En sortint de Vilaverd agafem el que queda de la carretera antiga fins a Montblanc. Deu fer gairebé quaranta anys que hi vaig passar per darrer cop. Un tram entre gravel i BTT que fa les delícies de tots els participants. Arribem al Casal. Ens indiquen un lloc tancat on deixar les bicis: un luxe. I les dutxes: doble luxe! Ja relaxats, després d’una dutxa reparadora, a dinar al Casal. Mentre tant una bona colla de jubilats del poble estan fent la partida. Aquesta imatge m’evoca records d’infantesa: anar a veure el meu avi al Casal fent la partida de domino. La diferència és que, en aquell temps, hi surava un núvol de fum. Alguna cosa hem guanyat.
Tornant cap a casa vaig pensant que, si us ha agradat, podem repetir l’any que ve.
Fotos del Xavi G. en aquest enllaç
dimarts, 9 d’abril del 2013
DE RONDE VAN VLAANDEREN (EL TOUR DE FLANDES): La vuelta de mi vida
Per Josep
Introducción
Con “De Ronde” uno no pude hacer una crónica cualquiera. ES mucho lo vivido y de gran intensidad para un apasionado del ciclismo aficionado y de las clásicas de un día. Esta crónica será una entrega por fascículos... un poco cada día durante esta semana, posterior a la marcha.
Hoy es 2 de abril de 2013; han pasado 60 horas del final de la marcha y todavía me emociono al recordar los momentos vividos. Qué ambiente!!! Que pasión!!! Que capacidad de concentración se genera alrededor de De Ronde. Todo un pueblo paralizado y expectante por su carrera. 16.000 cicloturistas pedaleando buscando la gloria en Oudenaarde, en distintos recorridos. El más largo de 259 kilómetros, como los Pros, que la corren al día siguiente.
Tengo amigos que me dicen que no se les ha perdido nada en las clásicas del norte. Que apuntarse a una marcha con agua garantizada, pues que no. Que apuntarse a una marcha con frio garantizado, pues que tampoco. Y menos con el suelo destrozado, y encima con 250 kilómetros a pedalear. Y todo ello a 1.300 km de casa. Que aquí en Barcelona, cuando llueve y hace frio, no salen y si el suelo está mal se quejan ... Y cuando pienso sus argumentos tengo que decir que uno a uno son argumentos que yo también comparto. Caramba!!! Tienen toda la razón del mundo... Pero cuando estos argumentos los juntas, y los mezclas en una coctelera llamada “DE RONDE VAN VLAANDEREN” pierden su significado individual, y se convierten en la marcha más impresionante del mundo. Hay algo que la hace especial; el ambiente, la gente, los participantes, el recorrido, la dureza, la longitud, las inclemencias meteorológicas, todo se junta para hacer de “DE RONDE VAN VLAANDEREN” la marcha de mi vida.
Hace ya 8 años que por primera vez leí un artículo que hacía referencia a esta marcha. Fue en el número 1 de la revista Pedalier que con este título de “La marcha de mi vida” un cicloturista belga explicaba sus vivencias. Esa lectura me hizo pensar que algún día tendría que correrla. Yo por aquella época empezaba a hacer mis pinitos en marchas. Iba en bici de carretera desde 1987, empecé a salir con mi primer club, la Unió Ciclista Sant Cugat en el año 1993, y me anime a participar en marchas en el 2004. Mi bautismo fue la Terra de Remences y posteriormente la Quebrantahuesos. Así fue durante 4 años ya a partir de 2007 mis ganas de correr las grandes clásicas ciclistas iba en aumento. En febrero de 2007 llego el número 20 de Pedalier y en ella un extenso reportaje de las grandes clásicas en formato cicloturista. El gusanillo ya iba por dentro solo faltaba ver cuando y como me ponía en marcha. Por último en abril del 2008 compre un especial de grandes clásicas publicado por Ciclismo en Ruta. Eso ya fue definitivo y tuve clarísimo que si o si tenía que correr, los 5 monumentos: Lieja-Bastogne-Lieja, Milan-San Remo, Tour de Flandes, Paris-Roubaix y Giro de Lombardia. Por suerte mis compañeros del Club Ciclista Gracia, del que soy socio desde 2004, ya estaban haciendo salidas en el extranjero, y en el 2009 se propusieron hacer una clásica, la Lieja-Bastogne-Lieja. No era el Tour de Flandes, pero era uno de los 5 monumentos. Muchos de ellos ya habían corrido en años anteriores el Tour de Flandes, por tanto a pesar de que era la marcha que más me apetecía, tendría que esperar unos años más. El 2010 con los mismos compañeros de viaje, Paris-Roubaix, que junto con De Ronde es lo más espectacular y fabuloso que he corrido nunca. El 2011 Milán – San Remo y el 2012 Amstel Gold Race, que sin ser uno de los 5 monumentos es una clásica consagrada y también de un gran nivel. Todo ello con los amigos del C C Gracia. Para el 2013 me quedaban el Tour de Flandes y el Giro de Lombardia, pero este último no tiene versión cicloturista. Durante el otoño pasado estuvimos comentando con los colegas que íbamos a hacer, pero el nombre de Tour de Flandes no salía por ningún lado. Al final en diciembre sin contar con ningún compañero de viaje asegurado me inscribí en la marcha. Ya estaba hecho. Si no conseguía convencer a nadie, iría solo o perdería el dinero y no iría, pero la inscripción ya estaba hecha. Comencé a publicitar mi inscripción a los compañeros del C C Gracia, de la U C Sant Cugat y a los de mi nuevo y tercer club el Sant Cugat Club Ciclista 2013, pero nadie parecía estar por la labor. En enero de este año organizamos una cena en Sant Cugat con los compañeros del Sant Cugat C C para hablar de La Marmotte de este año a la cual 18 cicloturistas nos hemos apuntado. Aproveche para insistir en De Ronde, pero el silencio ante mi propuesta era absoluto. Coincidía además que este año Flandes se disputaba en Semana Santa lo cual no ayudaba en exceso a tener compañía.
Finalmente en febrero el amigo Ramiro Olivera del C C Gracia envió un mail diciendo que ya estaba inscrito. Bueno, pues al menos éramos dos. Aún así no las tenía todas conmigo de ir. Pero el tiempo iba pasando y teníamos que reservar el viaje. Fue así como hicimos la reserva del hotel y finalmente del avión. Ahora sí, ya estaba casi todo. Se podía no ir, pero cada vez todo estaba más cerca de Brujas. La última semana reservamos coche y maleta para la bici y todo listo. Para finalizar Ramiro recibió la noticia a través de Facebook que Frank Beyer también compañero del C C Gracia, vendría a la marcha y se nos incorporaría en Brujas. Frank vive por motivos laborales en Berna.
Al final Ramiro y yo tomamos el avión el viernes 29 de marzo a las 6:50 de la mañana, rumbo hacia la carrera ciclista de un día más grande de entre todas las grandes. (Con permiso de la Paris-Roubaix).
En Bélgica
Llegamos al aeropuerto de Charleroi a las 9:05 aproximadamente. Todo en orden. Nos entregan las bicicletas con una celeridad a destacar. Vamos a recoger el coche y salimos hacia Brujas. En cuanto salimos al exterior del aeropuerto notamos ya un frio intenso que no nos abandonará hasta el domingo al mediodía en el momento del regreso. El coche tenia nieve en el cristal delantero y en el trasero. Y el suelo estaba húmedo. Por descontado el sol no se veía por ninguna parte. Únicamente ese cielo gris tan característico del norte.
Partimos, y en las cunetas de la autovía nieve. La temperatura que marca el coche es de 2 ºC. Pasamos Bruselas y vamos dirección Gante. Cerca de esta ciudad vemos la primera referencia de la carrera de los pros del domingo. Adelantamos a una furgoneta Mercedes Viano del equipo Sky, matricula “XX GB SKY” donde XX eran unos números que no pude retener. Más adelante y fuera de la autovía, parado delante de un hotel un camión del Vacansolei, el equipo de Flecha. Continuamos y llegamos a Brujas. El hotel encontrado está al lado de la estación de trenes, lo cual nos ira muy bien para nuestro objetivo de la tarde de dejar el coche en Oudenaarde y volver en ferrocarril. Dejamos las cosas en el hotel, montamos las bicis y nos vamos a comer unos bocadillos en uno de los bares de la estación.
Al acabar, volvemos al hotel a preguntar por Frank. No había llegado y nos vamos con el coche a Oudenaarde. Llegamos fácilmente al punto de recogida de dorsales. No encontramos aglomeraciones y podemos recoger el número con el chip, y toda la información de la marcha. Aprovechamos para comprar camisetas de obsequio, y recoger la nuestra. Y hacernos la foto de rigor delante de un gran mural con una foto de un tramo adoquinado. Con todo hecho, nos vamos a la estación (muy cerca del pabellón donde estábamos y de donde habíamos aparcado el coche), y compramos billetes para volver a Brujas. Creo que no debían ser las 17 horas todavía, cuando tomamos el tren hasta Kortrijk, donde deberemos bajar y tomar otro que nos llevará a Brujas.
Tenemos que esperar 20 minutos en la estación y Ramiro me propone tomar un café. Salimos y justo enfrente nuestro, alguien con el maillot del Saxo Bank, rodeado de una camioneta del Saxo Bank y del camión taller, esta con su bicicleta, encima del rodillo dándole a los pedales. Sinceramente, pensé que se trataba de publicidad. Ramiro, pero enseguida me dijo: “este es un corredor del Saxo Bank, vamos a hacernos una foto”. Me acerco pues y le pido si podemos obtener una instantánea con él, a lo que accede gustosamente. Levanta las manos del manillar y mirando mi móvil que tenia Ramiro en la mano, inmortalizamos el momento. Le toca el turno a Ramiro y ahora soy yo el que con su móvil les hago una foto. Lo que yo no me había atrevido a decir lo hace Ramiro en un plis plas: “Quién eres? Cómo te llamas? “ le oigo decir. “Anders Lund” contesta el ciclista. Le dejamos para que pudiera seguir calentando y vamos a mirar el camión. Estaba lleno como era de suponer de bicicletas colgadas en vertical así como un buen número de ruedas Zipp. Teníamos el corredor en perpendicular y le comento a Ramiro: “Has vist quin cuadre mès petit porta. Sembla una 52 i aixó que es mès alt que jo”. Antes que Ramiro me conteste un hombre que estaba atento a las evoluciones del corredor nos dice en castellano: “si, llevan tallas pequeñas. También debería ser la tuya, señalándome. Aunque las tiendas os las venden más grandes”. Qué bien!, podíamos hablar con él y hacerle preguntas. Ramiro y yo le hicimos varias preguntas: “Que como es que no estaba entrenando en la carretera? Si estar con el rodillo en la calle era normal? Cuantos españoles iban a venir?, quien era el jefe de filas? Y que hacían con las bicis al acabar la temporada? Son las preguntas que ahora me vienen a la memoria”. “Hemos llegado hoy-nos contesto amablemente-. El reconocimiento de la carretera ya lo hicimos el lunes. Luego todos se fueron a casa y hoy han vuelto para la carrera del domingo y luego a preparar la Paris-Roubaix. Kortrijk es el centro de operaciones para las clásicas del Norte. Roubaix está a menos de media hora de aquí. Tenemos varios españoles en el equipo aparte de Contador, pero ninguno quiere venir a pegar botes”. La charla era muy interesante pero era la hora de coger el tren, así que nos despedimos y nos volvimos a la estación. Tomamos el tren justo a tiempo, el cual por una avería en la vía retrocedió de nuevo hasta la estación cuando ya estaba saliendo de la ciudad. Esto nos hizo perder algo de tiempo. Llegamos a la estación y solo salir del tren recibo una llamada de un número desconocido. Era Frank Beyer, que ya había llegado al hotel con su novia y se disponía a ir a cenar con ella. “Estamos llegando Frank –le dijimos. Podemos ir a cenar juntos”. Frank volvió lo andado y nos encontramos en el hotel para ir a cenar los 4.
Como es habitual en estos casos queríamos hidratos de carbono, y nos recomendaron una pizzería estilo italiano que estaba cerca del hotel. Allí fuimos los 4. Mientras Frank nos explicaba cómo le iba por Berna, su novia nos contaba cosas de su tierra, Granada y su odisea de 7 horas para llegar en coche hasta Brujas, entre otros temas. Comimos espagueti carbonara, pizza, y un buen postre. Una anécdota de Frank es que durante estos meses apenas había salido en bici por la carretera. Hace tanto frio que se contenta con la estática en su casa, y que la única salida larga que había hecho era un de 150 km hacia pocos días. A las 22:00 fuimos hacia el hotel. El día había sido largo y cansado y el siguiente iba a ser peor, … o mejor, según se mire. Preparamos las bicis y a dormir. A las 7 más o menos queríamos salir del hotel.
El gran día: 30 de marzo de 2013. La marcha
Me levanto a las 6 y bajo a desayunar. Como siempre en estos casos, alemanes, holandeses, italianos, … pero españoles ni uno. Quedamos con Ramiro y Frank a las 7 en recepción. Cuando bajo ya están los dos esperando y salimos hacia la Plaza Mayor de Brujas. Hace frio, la temperatura es de -2ºC. Toda la marcha nos acompañará el frio. En el Garmin de Ramiro la media de temperatura de toda la marcha es de 2ºC !!!. En algunos breves momentos salió un tenue sol, pero la mayoría de la marcha fue con el cielo encapotado. Y durante una hora de 16:30 a 17:30 nos cayó agua nieve. Durante el trayecto, calles adoquinadas para hacernos a la idea de lo que vendrá. De las calles adyacentes van saliendo ciclistas con los que nos juntamos hasta formar un buen pelotón. En la plaza están montando las tarimas para el espectáculo del día siguiente con la salida de los pros, y para nosotros, un arco por el que pasamos por debajo. No hay cintas en el suelo; no suena ningún sonido, como en las marchas con chip. El tiempo no importa. Y eso que chip sí que llevamos. Lo tenemos en el cartel que llevamos todos agarrado al manillar con el número de dorsal. Pero no es para cronometrar el tiempo, sino para poder recibir nuestros momentos de gloria en forma de fotos y videos. Que distinto a lo que estamos acostumbrados por aquí.
Paramos para hacernos una foto. Frank, Ramiro y yo. Que pasada!!! Deben ser las 7:15 y comenzamos a pedalear por el recorrido oficial. Poco a poco, vamos saliendo del centro de Brujas. Cruzamos por un puente peatonal de diseño que cruza la autovía. Y a partir de aquí por los carriles bici. Ramiro se detiene para subirse el sillín. Nos paramos con él. Nos van pasando grupos de ciclistas, pero no hay prisa. Como en la Amstel Gold Race, durante este primer tramo de 40-50 km hasta el primer avituallamiento, todos por el carril bici. Carril bici de cómo mucho 1,5 m de anchura por donde pasan dos bicis en paralelo, pero no más. Me pasa un ciclista asturiano con una Orbea Orca muy chula. Me dice que es de Oviedo, y que su bici es la que Samuel Sanchez tenía que haber usado en las Olimpiadas. Que suelen salir juntos y que se la vendió. Aunque no somos grupos numerosos como he dicho, se nota cierto nerviosismo, por parte de todos para ir avanzando, nerviosismo que aumenta por el estado del suelo de los carriles y por el gran número de rotondas que debemos atravesar. Debido a todo lo anterior, la velocidad no es muy elevada. Es una zona donde creo que podríamos haber ido a 35-37 por la calzada, y en cambio no pasamos de 31-32. En una de esas rotondas un ciclista tendido en el suelo con la cara ensangrentada. “Primer lesionado”, pienso.
Durante este tramo, intentamos ir los tres juntos, pero es muy difícil. No es que vayamos muy separados, pero no podemos ir uno detrás de otro. La gente se cruza, en las rotondas nos adelantan y yo personalmente, por miedo, tiendo a dejar que me pase todo aquel que me enseña su rueda. Pienso en lo difícil que debe ser ir en pelotón compacto a 50 por hora intentando mantener una buena posición en carrera. Es en estos momentos, cuando valoras pequeños detalles que por TV no aprecias en toda su dimensión. Ramiro se cansa de ir por el carril bici, y en un momento dado se pone a rodar por la calzada. Adelanta a todo el grupo y se marcha en solitario. Frank y yo seguimos por el carril bici, pero pronto se nos pone gente por en medio y lo pierdo de vista.
Llegamos al primer avituallamiento, y solo llegar me encuentro con Ramiro. Sellamos los carnets de ruta y comemos alguna cosa antes de salir. En este avituallamiento vamos relativamente rápidos. Pierdo a Ramiro mientras voy a la salida pero encuentro a Frank nuevamente y los dos empezamos esta segunda parte. En total paramos en los 5 avituallamientos programados por la organización.
Del primer al segundo avituallamiento la cosa cambia. La gente deja de ir por los carriles bici y se pone por la calzada, en parte porque son carreteras secundarias y hay pocos carriles en las mismas. Por detrás llega Ramiro, al poco rato de salir, y a partir de aquí empieza una persecución de grupos comandada por el capitán Ramiro. Se pone delante a tirar y la velocidad empieza a ser considerable. Vamos pasando grupos, y por primera vez en mi vida en una marcha, veo que no me pasa nadie. “Que gracia”, pienso. En un semáforo que cruza una carretera principal, y en el cual hemos de parar, llegamos a la altura de un holandés que estaba esperando el verde para ponerse en marcha. Entre él y Ramiro empiezan a darse relevos que hacen que pasemos cada vez a más grupos. Pero lo bueno es que por detrás no van generando un tren de corredores, sino que la mayoría de grupos se van quedando por el camino. Así llegamos al segundo avituallamiento. Este está muy cerca de Kortrick, la ciudad donde la tarde anterior habíamos visto a Anders Lund del Saxo Bank. Este avituallamiento fue caótico, perdimos mucho tiempo, había mucha gente y tenias que pasar por el sí o sí para poder sellar el carnet de ruta. Nos dijimos que intentaríamos no parar más en ellos, dada la pérdida de tiempo que tuvimos que soportar. El sellado estaba al final y tuvimos que pasar por todo el recorrido para llegar a él. Hay que decir que hasta este momento, kilometro 80 más o menos, todavía no habíamos visto ningún adoquín, más que los del centro de Brujas. Salimos del avituallamiento y ya fuera, como y bebo un poco de la comida que llevaba.
Partimos los tres juntos hasta el tercer avituallamiento que ya estaba en Oudenaarde, en el kilómetro 133. Encontramos muchos grupitos a los que vamos pasando y volvemos a tener que circular por carriles bici. En algunas rotondas me confundo, y voy por la calzada en lugar del carril, lo que hace que solo, sin el resguardo del grupo tenga que pegarme algún calentón para seguir su ritmo. En todos estos 133 kilómetros hay viento. Viento de cara y de costado. Este último provoca que los corredores vayamos cogiendo toda la calzada posible para resguardarnos del mismo, generando una diagonal al sentido de la marcha. Realmente no sabes cómo ponerte. Cuando el viento es de cara, está claro,… si puedes no te pongas delante,… pero el lateral te obliga a ir muy concentrado para tomar la mejor posición en cada momento según de donde sople.
Así van pasando los kilómetros hasta que llega el primer muro adoquinado, el Tiegemberg de 750 metros de longitud con una pendiente media del 5,6% y máxima del 9%.
Después de este primer tramo volvemos a ir por asfalto hasta que viene un segundo tramo adoquinado, … en bajada. Para mí, son los peores que hay. En bajada, el adoquín molesta mucho más, el traqueteo es más intenso, y en muchos casos te cuesta frenar. Veo que en un momento dado la mayoría de corredores que iban en este pelotón conmigo, van hacia la izquierda. Yo sigo por el centro. Miro y todos se habían desviado por un tramo de grava paralelo a la carretera que era mucho más cómodo. Yo ya no estaba a tiempo y seguí por el adoquinado. A pesar de que mi mecánico Sisquillo me había dicho que no tenían nada que ver estos adoquines con los de Paris-Roubaix, no estaba mal lo duro que era aquello. Iba con la bici Pinarello de acero, con neumáticos de 23 y doble cinta en el manillar. Y todo esto hacia que el adoquinado se notará, y bien. En estos momentos, ya había perdido de vista a Frank y Ramiro, e iba solo mezclado entre la multitud. Todavía no nos habíamos juntado con los corredores que hacían la marcha de 133 km , pero ya faltaba poco. Sería en este 3er avituallamiento en Oudenaarde.
El avituallamiento de Oudenaarde era impresionantemente grande. Se trataba de un almacén. Habían colocado pales que iban señalando el camino desde la entrada a la salida del avituallamiento. Y la distancia entre la entrada al almacén hasta la salida podía ser de unos 200 metros si no más por dentro del mismo. Dejo la bici a la salida del avituallamiento y entro en sentido inverso a los ciclistas, pensando que el sellado del carnet de ruta estaría al final. Craso error, en esta ocasión estaba al principio, con lo que tuve que recorrer los 250 metros por dentro del almacén y con corredores con sus bicis que venían andando en sentido contrario. Aprovecho para coger un plátano y una bebida isotónica, y dando media vuelta vuelvo a la salida. Otra pérdida de tiempo importante. Dentro me encuentro a Frank y juntos vamos a buscar mi bici. Allí estaba Ramiro. Después de comer, salimos los tres juntos para afrontar la parte más dura y divertida de la marcha.
Después de circular por un bucólico carril bici al lado de un rio, llega uno de los muros más esperados, el que suele salir en todos los reportajes fotográficos por la belleza de las imágenes, el Koppenberg, 600 metros de desnivel al 11,6% de media y máximas del 22%, y obviamente adoquinado, con un adoquín auténticamente 5 estrellas, es decir el peor de todos. Y aquí llegó mi momento de gloria. Lo veo a lo lejos y me recuerda aquellas curvas cuya pendiente se incrementaba exponencialmente. El camino está hundido en la colina y hace una pequeña curva. Hay público, bastante público para cicloturistas. Son las 12 y pico del mediodía. Pongo plato pequeño y 29 de piñón, lo máximo que llevaba. A la izquierda una mujer española que nos anima a todos diciendo “vamos, adelante…”. Delante de mí, una fila de corredores. Empieza la pendiente y al poco se va endureciendo. A medida que esto sucede, todo el mundo pone pie a tierra de los que iban delante de mí. Yo iba subiendo con la técnica aprendida de la mountain bike: sentado, en la parte delantera del sillín, con los brazos flexionados y con el cuerpo muy bajo, haciendo fuerza con los riñones e intentando no levantar la rueda delantera y que la trasera no resbalara. Como un poseso, empiezo a decir, primero con voz tenue: “vamos, vamos”. A medida que voy avanzando y hay más corredores bajados de la bici, elevo la voz cada vez más hasta acabar gritando: “vamoooos, vamoooos, apartaaaad, apartaaad”. Todo el mundo se giraba y se apartaba. En el pico de máxima dureza, un corredor intenta ponerse encima de la bici con la ayuda de un espectador. Yo voy por su derecha, y cuando estoy pasándolo tuerce su manillar hacia mí. “Fuera, Fuera, … “ grito cada vez más fuerte. “Vamos, vamos” sigo diciéndome. Al final llego a la parte final donde la pendiente empieza a disminuir. El corazón a 167 pulsaciones, y mi sensación que soy Tom Boonen, Fabian Cancelara, Eddy Merckx, o los tres juntos. Disminuyo la fuerza y saboreo mi triunfo. Y allí arriba video y fotos para inmortalizar el momento. Que pasada!!! Que pasada!!!.
A continuación vendrán el Steenbeekdries y el Taaienberg. Vamos Ramiro, Frank y yo juntos. Pero al acabar este último los pierdo y me quedo retrasado. Continúo con otros grupos y así voy subiendo los siguientes muros Eikenberg, Kapelleberg y Varent. Voy bien, nada que ver con mi agonía en la Amstel Gold Race del año pasado. Bastantes kilos menos y un entreno razonable se notan, y tanto que se notan. Toda la vida pensando que nadie entrenaba y que todo era fruto de la madre naturaleza,… vaya, vaya, … que ingenuo!!!
Después de Varent, 3 tramos llanos adoquinados. En total 4.300 metros que me recuerdan al tramo 5 estrellas Mons-en-Pévèle de la Paris-Roubaix. Los paso bien, pero me acuerdo de los neumáticos de 25. Al finalizar estos tramos me encuentro en una curva a Ramiro y Frank. Estaban reparando la cadena de Ramiro que se había roto por primera vez. Nos ponemos en marcha y vamos juntos hacia el siguiente muro, el Molenberg. Después de este, dos tramos más llanos de adoquines. En el segundo de 2.300 metros, noto un ruido en la bici. Es el porta bidón que se mueve a derecha-izquierda y parece que lo vaya a perder de un momento a otro. Con el movimiento en los adoquines los tornillos se han ido desenroscando y falta poco para que lo pierda. Paro en la cuneta. Un grupo de espectadores me ayuda muy amablemente. Busco las herramientas, una llave allen pequeña, para arreglarlo, y no la llevo. Me deje en Barcelona todo el conjunto de llaves allen y solo llevo la del 5, la del 6 y la del 8 para montar el sillín, el manillar y los pedales al sacar la bici del la caja de transporte. Los espectadores que me ayudan, belgas todos, enroscan el tornillo con los dedos mientras yo vuelvo a guardar las herramientas. Me empujan para arrancar y adelante. El porta bidón se mueve menos, pero se mueve y dado que estamos en la mitad del tramo adoquinado, a medida que avanzo vuelve a tomar juego. Falta poco para el siguiente avituallamiento y decido esperar. Pero al acabar el tramo adoquinado ya no aguanta más. Paro al lado de unos británicos con maillot Sky que me dejan amablemente la llave allen, y continúo hacia el avituallamiento. Allí están Ramiro y Frank comiendo. Buscamos al hombre que tiene que sellar el carnet y no lo encontramos. Damos una segunda vuelta por el avituallamiento y al final damos con él. Hemos perdido bastante tiempo. ES el 4 avituallamiento, nos queda uno. Nos ponemos en marcha. Pasaremos juntos el Rekelberg, Berendries y Valkenberg, pero en el siguiente tramo adoquinado plano los vuelvo a perder. En los siguientes muros, Foreest y Berg Ten Houte voy con dos gallegos que van charlando distendidamente. Son las 16 horas aproximadamente. Al acabar este último muro cruzo una carretera general y me adentro en las calles de un pequeño pueblo. De frente aparece Frank. “Que pasa?” le pregunto. “Ramiro ha vuelto a romper la cadena, está un poco más adelante. Voy a ver si hay alguna tienda o un mecánico de la organización”. Continuo y al cabo de poco veo a Ramiro. Está esperando a que vuelva Frank. Me quito los guantes y lo primero que noto es un frio intenso en las manos. Aprovecho para comer algo. Vuelve Frank con noticias negativas. El siguiente punto mecánico está en el 5 y último avituallamiento. Ramiro decide llamar al teléfono del coche escoba para que lo vengan a buscar. Entre Frank y yo intentamos convencerle para que arregle la cadena y que continúe. Miramos el mapa. “Ramiro solo quedan dos muros antes del avituallamiento. Llegas seguro”, le decimos. Y al final se deja convencer. Quita un eslabón más de la cadena y consigue arreglarla momentáneamente. La cadena corta le deja muy poco margen de maniobra para jugar con los cambios. Plato pequeño y piñones centrales es lo que puede mover, pero al menos, puede continuar.
Ramiro delante, seguido por nosotros dos, vamos devorando los kilómetros. Es un tramo llano y principalmente en ligera bajada. Vamos bien, aunque el cielo se está nublando. Al cabo de unos 10 kilómetros giro cerrado a la derecha y viene el siguiente muro, el Kruisberg. Me adelanta un ciclista con el que habíamos ido bastantes tramos juntos y me dice en inglés: “menos mal, ya falta poco”. “Cuanto?” le contesto. “Unos treinta”. Pensaba que nos faltaban más para meta y esto me anima mucho. Voy subiendo la cota con él. ES un muro adoquinado bastante duro y con público. Acaba con una curva a la derecha. Mientras voy subiendo pienso si la cadena de Ramiro aguantará. Empieza a llover y con el frio que hace es agua nieve. Bajada rápida por una carretera ancha y el último muro antes del avituallamiento. Hay poca gente. Sello el carnet y espero que lleguen Frank y Ramiro. Pasan los minutos y no vienen así que decido continuar.
Ha parado de llover. Solo me quedan 2 muros, el Oude Kwaremont i el Paterberg. Subo el primero sin complicaciones. Es largo pero las rampas máximas no superan el 11%. Empiezo a ver carpas montadas, con mesas dentro. Parece que son para invitados VIP de la carrera de mañana. También veo unas gradas que están montando en la cima.
Pequeña bajada y giro a la izquierda, para coger una carretera general que sube ligeramente. Vamos por el carril bici del lado contrario a nuestra marcha. Es la carretera por donde al día siguiente Cancelara y Sagan intentarán dar captura a un corredor escapado. Arriba, giro a la izquierda. Bajada rápida hacia el fondo de un valle, y de repente, giro a la derecha y el muro, y vaya muro, el Patenberg. Rampas adoquinadas del 22%. Son solo 400 metros pero 200 metros muy duros, los centrales. Voy encima de la bici traccionando con los riñones. Acabo la parte más dura. La pendiente suaviza justo en el punto donde Cancelara consiguió sacarle unos metros a Sagan. Llego arriba y foto y video. Ya estoy de subir, pienso.
Bajada rápida por carreteras estrechas, hasta llegar a una general. A partir de allí unos 10 kilómetros. Voy solo. Decido ir tranquilo a la espera de un grupo al que acoplarme. Son las 18:40 aproximadamente. Me pasa un grupo de 7 unidades. Me acoplo por detrás. El ritmo es bueno de unos 32 km/h. Vamos por un falso llano. Pasamos el cartel de 5 km a meta. Seguimos a buen ritmo. Desaparece la pendiente. Y entramos por fin en un vallado con el cartel de 2 kilómetros a meta. Ya falta poco. Cogemos a otros grupos. Cartel de 1 kilometro. Los corredores del grupo saludándose y esprintando. Y finalmente pasamos por las gradas y entramos en meta. Ya está. Son las 19 horas!!! A la derecha una pantalla gigante que va diciendo, Felicidades.. y el nombre del cicloturista. Muy emotivo.
Todavía es de día. Me dirijo hacia el polideportivo dónde la tarde anterior habíamos recogido los dorsales. Paso por delante de un Volvo de los años 70 de color naranja. El coche del Molteni!!! Paro y hago una foto. Detrás del coche, el Museo del Tour de Flandes. Me entra la curiosidad. Dado que Ramiro tenía que cambiar la cadena y tiene las llaves del coche entro para hacer tiempo. No voy al museo, pero si a una tienda de recuerdos que hay al lado. Vaya recuerdos!!! Maillots, libros, guantes,… Encuentro el maillot del Molteni. Que ilusión. Solo hay la talla S, pero da igual. Decido probármelo. Apenas me entra, pero…es el maillot del Molteni. Así que lo compro junto con los calcetines del equipo. Voy a caja, y pregunto si por casualidad tienen una talla M. Por suerte, tienen stock en el almacén y me lo trae. Lo compro y me voy.
Al salir, el sudor se ha secado y tengo un frio atroz. Estoy temblando de frio y así estaré hasta subir al coche. Cuando llego al polideportivo, Ramiro ya ha llegado. El servicio Shimano se había desmontado a las 18 horas del último avituallamiento, así que tuvo que coger el coche de la organización. Frank también había llegado pedaleando. Estaban tomando una hamburguesa. Yo tenía como he dicho mucho frio y con Ramiro fuimos al coche. Puse la bici y volvimos para recoger la camiseta de obsequio por devolver el chip y despedirnos de Frank que partía directamente.
Eran las 20:20. En el coche la calefacción a tope. Cansados, con frio y con hambre, volvíamos hacia Brujas pensando en lo difícil que sería encontrar un restaurant a esas horas para cenar.
Al bajar las bicis en el hotel, de nuevo siento un frio atroz. Ya en el cuarto ducha rápida y a preguntar en recepción donde podemos cenar. Nos aconsejan un restaurante que cierra la cocina a la 1 de la madrugada. Tomamos un taxi, y el taxista nos felicita por la elección. “Es un gran restaurante de carne” nos dice, y añade “con una calidad precio muy adecuada”.
Es un restaurante pequeño regentado por un matrimonio. Nos dan una mesa y al presentarnos la carta, ya nos recomiendan su menú: “filete de buey belga, a 9 euros los 100 gr. Con pedido mínimo de 250 gramos”. Ramiro pide 500 gr. Y yo 300. Nos lo cortan delante de nosotros y lo cocinan también delante de nosotros. El plato esta buenísimo. Os lo recomiendo a todos los que vayáis a Brujas de viaje. Pero los 9 euros los 100 gr. se convierten en 100 euros totales. A pesar de todo, vale la pena. Vuelta al hotel andando y a intentar dormir un poco. El domingo todavía nos quedaban cosas por hacer.
Después de no poder dormir más de 3 horas seguidas, por las molestias que tenía en todo el cuerpo, decido levantarme a las 7 de la mañana, hora nueva. Bajo a desayunar y me encuentro con la asistencia Shimano de la carrera que también esta desayunando. Me quedo enviando fotos y wa hasta que baja Ramiro. Desayuna y salimos hacia la plaza Mayor de Brujas. El ambiente es impresionante. De todas las calles van llegando aficionados. En la plaza hay montado un gran escenario al cual los ciclistas acceden por unas rampas, que acaban delimitando 3 zonas para ver el espectáculo. Los ciclistas vienen de una plaza situada a 500 metros, donde están los camiones de los equipos, y una vez han firmado el control y han sido entrevistados bajan para ponerse en el otro lado de la plaza, desde donde se dará la salida. Uno de los entrevistados es Flecha, al cual se le tiene en gran consideración. Justo en ese momento recibo una llamada. Es Jaume Janer. Me llama desde Italia para comentarme que un amigo suyo podrá estar por la tarde, después de la carrera, charlando con Flecha; y que si queríamos ir nos daba el teléfono de su amigo. Por desgracia, nosotros nos volvíamos al mediodía. Le di las gracias; nos era imposible asistir.
La organización nos regala la bandera amarilla con el león de Flandés y el ayuntamiento un trozo de chocolate con una bicicleta dibujada. A las 10 parten los corredores. Nos volvemos hacia el hotel, y mientras vamos paseando vemos a lo lejos la carrera. Paramos en un bar. Están dando la carrera desde el inicio.
De vuelta al hotel, desmontar la bici y ponerla en la caja. Salimos a las 12 aproximadamente y a las 13:40 estamos en Charleroi. Devolvemos el coche y a dejar la bicicleta. Lo que en Barcelona había sido facilísimo, aquí se complica. Una empleada de Ryanair me dice que mi caja pesa 23 kilos y que solo tengo contratados 20. Le digo que no, que tenemos 30. Pero ella erre que erre, que no. El problema era semántico. Si habíamos cogido transporte de bicicletas en el billete o transporte de material deportivo. Le decimos que en ambos casos el peso era de 30. Tiene que llamar a su superior y finalmente nos dejan pasar, con un enfado considerable de la señorita en cuestión. Una vez dentro de la zona de embarque comemos y esperamos la llamada para partir. Mientras esperamos vamos rememorando las vivencias de estos dos días. Ha sido fantástico y sin lugar a dudas repetiríamos con los ojos cerrados. Así que ya sabeis: el que quiera correr el Tour de Flandés que sepa que ya tiene dos acompañantes asegurados.
Son las 8:00 del lunes 8 de abril. He tardado casi una semana en escribir estas páginas. La ilusión por De Ronde sigue viva; y después de ver ayer los últimos kilómetros de la Paris-Roubaix, ilusión compartida con esta última. Veremos cuál será la clásica del año que viene!!! En la salida del Sant Cugat Club Ciclista, estrené mi maillot y calcetines del Molteni, así como el para vientos del Tour de Flandes. Pase frio, pero los estrené!!!
Y ahora a por el segundo objetivo de este año: La Marmotte. El año pasado un francés que estaba en el avituallamiento de Bourg d’Oisans, me hizo devolverle el chip a las 19:30 diciéndome que era muy tarde para subir Alpe d’Huez dentro de la marcha. Al principio no me hizo gracia, pero estaba tan cansado que se lo agradecí. Eso sí, prometí volver al año siguiente. Y ese es el reto. He perdido 12 kilos desde entonces, e intento entrenar lo que puedo para afrontarlo. Pero no es el único reto. Hay también una apuesta de por medio. Además de conseguir que el francés no me pare, hay una apuesta con Luis Castro. Como muchos ya sabéis, Luis no me puede sacar más de tres horas en la cima de Alpe d’Huez. Espero que no lo consiga, pero…
dilluns, 8 d’abril del 2013
Esmorzar a Artés
Per Xavi Ballestar
La sortida d’aquest diumenge a estat d’aquelles per guardar a la memòria i que segurament d'aquí un temps recordarem a les nostres converses ciclistes. El motiu no serà el recorregut, fantàstic, dur i espectacular ni el fred que a primera hora ens ha deixat glaçats en algun tram ombrívol. El motiu tampoc serà els continus piques a les pujades dels ports ni les agradables converses al mig del pilot amb els companys.
Tot al contrari. El més destacable i el que guardarem en el record d’aquesta sortida és un fet accessori altres dies: la parada per esmorzar. Havíem quedat a no parar a fer un esmorzar que ens portes molt de temps i per això al nostra pas per Artés decidim buscar un forn on es facin un cafè i al mateix temps poder picar alguna pasta. Al carrer principal del poble trobem el que busquem, un forn amb quatre taules, ben assortit i buit en aquell moment. Els 15 ciclistes que som entrem en tropell i la única noia que atén el local es veu sorpresa per una afluència tan massiva i tan inesperada. En un primer moment deixem, com es costum, les bicis al carrer però algú comenta que fa uns dies a un grup com el nostre els hi van robar totes les bicis mentre esmorzaven i ens entra la por. Algú pregunta a la noia si li faria res si entrem les bicis al local, hi ha un petit espai a l’entrada, i ella molt amablement, per la nostra sorpresa, no posa objeccions amb la condició de que deixem pas per la resta de clients. Ràpidament ens posem a entrar bicis al forn, apilotant-les com podem i aviat el local sembla més una botiga de bicicletes on les rodes de carboni es barregen amb els Donuts ensucrats.
De mentre ja hem començat a fer-li una llista amb els entrepans, cafès amb llet i pastes que prendrem i la noia atabalada però molt eficient comença a preparar la comanda. Finalment la llista serveix de poca cosa i ella va servint sobre la marxa les nostres peticions. El caos es va fent evident i la noia opta perquè ens servim nosaltres mateixos les begudes mentre ella suca el pa amb el tomàquet. Fins i tot algú es posa a fer anar la màquina de cafè amb la intenció d’estalviar-li feina i guanyar temps.
Els clients habituals queden al·lucinats quan entrant es troben tot de bicicletes amuntegades i més endavant el gran caos en que s’ha convertit el local amb gent desconeguda darrera el mostrador.
A l’hora de pagar intentem facilitar-li el canvi a la noia amb un arrodoniment que compensi les molèsties causades i ella ens confessa que s’ho a passat d’allò més bé i que li hem alegrat el matí. El proper cop que passem per Artés ja sabem on pararem a esmorzar.
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